La Guardia Civil detiene a seis personas en la comarca de Pamplona a las que acusa de ser comando de ETA. Varios de ellos habían denunciado torturas anteriormente.
      Información publicada en GARA el 22 de febrero de 2002.


      OPERACION POLICIAL EN NAFARROA
      Seis detenidos por la Guardia Civil en varias localidades de Iruñerria

      * El juez Ruiz Polanco les acusa de «formar parte de un comando legal de ETA»

      * Todos ellos fueron trasladados ayer mismo a Madrid desde la Comandancia de Iruñea

      Patxi Ruiz, los hermanos Ibai y Mikel Aiensa, Miren Couso, Iratxe Sanz y Eneka Royo fueron detenidos ayer por la Guardia Civil acusados de «formar parte de un comando legal de ETA». Todos ellos fueron trasladados a Madrid incomunicados, por lo que sus familias mostraron su preocupación por el trato que puedan recibir.Martxelo DIAZ IRUÑEA

      Los hermanos Ibai y Mikel Aiensa, Patxi Ruiz, Miren Couso, Iratxe Sanz y Eneka Royo fueron detenidos ayer Aizoain, Mendillorri, Iturrama y Burlata por la Guardia Civil siguiendo órdenes del juez titular del Juzgado número uno de la Audiencia Nacional española, Guillermo Ruiz Polanco, que les imputa «formar parte de un comando legal de ETA», según constaba en los autos de detención y registro.

      Hacia las 3.30 de ayer cinco patrols de la Guardia Civil acudieron al domicilio de la familia de Ibai Aiensa, en el barrio Oronsoste de la localidad navarra de Aizoain. Entre diez y quince agentes del instituto armado irrumpieron en la casa, obligando a los familiares a permanecer en el comedor, mientras registraban minuciosamente todas las habitaciones acompañados por Aiensa. La Guardia Civil obligó a tumbarse boca abajo tanto a la hermana pequeña del detenido como a su compañero, a quienes supuestamente confundieron con Mikel Aiensa y Miren Couso.

      El registro en esta casa de Aizoain fue especialmente minucioso, ya que además de reventar la puerta para proceder a la entrada, la Guardia Civil levantó el suelo y una tarima de madera colocada en las paredes, al tiempo que destrozó un armario y varias cajoneras colocadas debajo de las camas.

      Del domicilio de Ibai Aiensa, la Guardia Civil se llevó cinco bolsas de plástico, sin que los familiares supieran qué contenían, aunque por la forma de las mismas, concluyeron que eran papeles. El registro se prolongó hasta las 8.00.

      Además de la casa de Aiensa, fueron registradas tres bajeras y un coche, que fue incautado, así como el lugar de trabajo de Ibai, una dependencia municipal de la Cendea de Berriobeiti situada en la avenida de Gipuzkoa de Aizoain, junto a la rotonda de acceso al polígono de Iruregaina y el hostal Gola.

      En este registro estuvo presente el alcalde de la Cendea y un compañero de trabajo de Aiensa. La Guardia Civil también se personó en el Ayuntamiento de la Cendea de Berriobeiti con la intención de registrarlo con el argumento de que Ibai Aiensa es trabajador de servicios múltiples del municipio. Finalmente, después de que quedara acreditado que el joven no desarrollaba su labor en esa dependencia, únicamente accedieron al garaje.

      Se da la circunstancia de que Ibai Aiensa ha sido recientemente intervenido por una perforación del tímpano y está tomando medicación postoperatoria, por lo que sus allegados se mostraron preocupados por su estado de salud, según señaló a GARA su hermana Ainhoa.

      Aiensa fue operado hace dos semanas, pero tuvo que volver a ser ingresado porque sufría intensos dolores, por lo que le fue recetada un fuerte medicamento que contenía morfina. Esta inquietud se ve incrementada por el hecho de que Ibai, siendo menor de edad, ya denunció haber sido objeto de malos tratos durante una detención anterior en la que llegó a ser ingresado en el hospital por sufrir taquicardias.

      Según añadió Askatasuna, Ibai fue detenido por la Policía española en marzo de 1996 junto a Patxi Ruiz, siendo puestos en libertad bajo fianzas de 200.000 y 500.000 pesetas respectivamente (1.202,02 y 3.005,06 euros). Ambos denunciaron haber sido torturados.

      Posteriormente, en junio de 1996, Ibai Aiensa fue detenido de nuevo por la Policía española, siendo puesto en libertad al día siguiente con una fianza de 500.000 pesetas (3.005,06 euros), tras lo que volvió a denunciar torturas.

      Registros y disparos

      Por todos estos antecedentes, Askatasuna mostró su preocupación por el trato que puedan estar recibiendo los detenidos, «ya que este pueblo sabe muy bien cuáles son los métodos que utiliza la Guardia Civil con todos los ciudadanos vascos a los que se les aplica la Ley Antiterrorista».

      Hacia la misma hora en la que se produjo el registro de Aizoain, cinco agentes de la Guardia Civil se personaron en el domicilio de Nerea Couso, la compañera de Ibai, en la calle Iturrama del barrio iruindarra del mismo nombre. En esta ocasión no reventaron la puerta, porque el perro despertó a la madre de Nerea, que acudió a la entrada de la casa a ver qué sucedía. Todos los familiares de la detenida fueron reunidos en la cocina sin que se les permitiera vestirse mientras procedían al registro de la casa sin presencia de testigos. El registro se prolongó hasta las 5.00 y se llevaron una bolsa de plástico.

      En el piso que compartían Mikel Aiensa e Iratxe Sanz en la calle Concejo de Badostain del barrio iruindarra de Mendillorri no hubo testigos de la operación de la Guardia, ya que ambos viven solos. Pese a ello, vecinos de la zona señalaron a GARA que hacia las 3.15 oyeron cómo una puerta caía, seguido de cuatro o cinco disparos. Asimismo, destacaron que el barrio se encontraba lleno de guardias civiles, una presencia que ya se detectó el miércoles.

      Mikel Aiensa también tiene una mala experiencia con los cuerpos policiales españoles, ya que en diciembre de 1991 tuvo que ser ingresado por las heridas producidas por un pelotazo durante la carga en la que Mikel Iribarren recibió el impacto de un bote de humoy estuvo al borde la muerte.

      Tampoco hubo testigos en el registro del domicilio que Patxi Ruiz y Eneka Royo compartían en la localidad de Burlata.

      Los familiares de Ibai Aiensa también manifestaron que sospechan que la Guardia Civil drogó a sus perro utilizando dardos tranquilizantes, ya que se trata de animales de gran tamaño que se encontraban ladrando hacia las 3.00, pero que de repente se callaron y, a los pocos minutos, se presentó la Guardia Civil. Según pudieron comprobar a la mañana, los animales tenían marcas que podían haber sido producidas por un dardo y se encontraban en muy mal estado.

      Los seis detenidos fueron trasladados en un primer momento a la Comandancia de la Guardia Civil en Iruñea, pero a los pocos horas fueron conducidos hasta Madrid.

      El ministro español de Interior, Mariano Rajoy, compareció ayer en Madrid y aseguró que los detenidos fueron detectados «en las labores de contravigilancia de la Guardia Civil realizadas en las inmediaciones de la cárcel de Pamplona».

      «Detectados hace semanas»

      Según fuentes policiales citadas por las agencias Efe y Europa Press, en esta operación policial la Guardia Civil se incautó de un subfusil, tres pistolas montadas, una escopeta de cañones recortados, munición, una bomba-lapa, temporizadores y material electrónico, además de diversa documentación.

      Estas fuentes añadieron que los detenidos «habían hecho seguimientos a un funcionario de prisiones» y destacaron que «la Guardia Civil sospechó que iban a cometer un atentado al observar que habían cesado en las vigilancias que venían realizando en las últimas semanas».

      Por su parte, el director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso anunció en Iruñea que «la operación está cerrada» e informó de que en el operativo participaron entre 100 y 120 guardias civiles.

      López Valdivielso añadió que «este comando tenía objetivos muy precisos sobre los que actuar», aunque no añadió datos y destacó que además de la cárcel, «los detenidos vigilaron otros lugares».


      Sin información para los familiares

      M.D. IRUÑEA

      Familiares de los seis detenidos, acompañados de varios cargos electos de Batasuna, acudieron ayer a la Comandancia de la Guardia Civil en Iruñea para recabar datos sobre la situación en la que se encontraban sus allegados.

      «Nos han llevado a donde un sargento y lo único que nos ha dicho es que estaban bien, que iban hacia Madrid y que estaban incomunicados. Le volvíamos a preguntar y nos decía lo mismo», explicaron a la salida de la Comandancia.

      A los electos de Batasuna que acudieron ­los parlamentarios Pernando Barrena y Shanti Kiroga y el concejal de Berriozar Iñaki Ekisoain­ no se les permitió el acceso a las dependencias policiales.

      En el exterior, Pernando Barrena mostró su preocupación por el trato que pudieran estar recibiendo los detenidos. «En este caso, la incomunicación posibilita que haya riesgo de malos tratos y torturas, lo que no sería la primera vez. Esto es lo que el Estado de Derecho reserva para todos los que son detenidos bajo la Ley Antiterrorista».

      Las palabras de Barrena contrastaron con los de los portavoces de UPN, PSN, IUN, CDN y EA-PNV, quienes valoraron positivamente las detenciones.

      Milagros Rubio, de Batzarre, por su parte, lamentó que «ETA estuviese preparando un atentado en Navarra», pero pidió que se respetasen los derechos de los detenidos y recordó las denuncias de Amnesty International.

      Movilizaciones

      Durante la jornada de ayer se llevaron a cabo varias acciones de protesta. Así, en Burlata 40 personas participaron en una asamblea informativa y realizaron un corte de tráfico y en Berriozar 45 realizaron una cadena humana. En Txantrea una manifestación de 50 personas fue disuelta por la policía. En Donostia cortaron la calle Zubieta con cadenas y containers.

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